Preparar pan de molde en casa es mucho más sencillo de lo que parece. Con ingredientes básicos obtenemos un pan tierno, esponjoso y sin azúcar añadido, ideal para desayunos, tostadas, bocadillos o para acompañar cualquier comida.
Además, con esta misma masa también podemos elaborar panecillos individuales, perfectos para congelar y tener siempre a mano.
Disolvemos la levadura en la leche templada, nunca caliente.
En un bol mezclamos las harinas, la sal y la leche en polvo. Formamos un hueco en el centro y añadimos el huevo, la mantequilla y la leche con la levadura.

Mezclamos con una cuchara de madera y, cuando la masa sea manejable, la pasamos a una superficie ligeramente enharinada. Amasamos durante unos 10 minutos, hasta obtener una masa suave y elástica. También podemos utilizar una amasadora.
Colocamos la masa en un recipiente ligeramente engrasado, la cubrimos y dejamos levar durante unos 30-35 minutos.
Una vez haya aumentado de volumen, la volcamos sobre la superficie de trabajo y amasamos ligeramente para desgasificarla.

Dividimos la masa en unas 12 porciones de aproximadamente 70-75 gramos cada una.
Les damos forma redonda o alargada, según prefiramos, y las colocamos sobre una bandeja forrada con papel de hornear. Cubrimos con un paño y dejamos reposar entre 60 y 90 minutos.

Precalentamos el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo.
Pincelamos la superficie con huevo batido o leche y, si lo deseamos, espolvoreamos semillas de sésamo, amapola u otras semillas al gusto.
En el caso de los panecillos, podemos hacer unos cortes superficiales antes de hornearlos.

Horneamos a 180 ºC durante unos 15 minutos para los panecillos. Si hacemos un pan de molde grande, el tiempo de cocción será mayor, normalmente entre 30 y 40 minutos, dependiendo del tamaño del molde y de cada horno.
Una vez horneado, dejamos reposar un par de minutos y después lo trasladamos a una rejilla para que enfríe completamente.

Tanto el pan de molde como los panecillos se pueden congelar una vez fríos. Para consumirlos, basta con descongelarlos a temperatura ambiente y darles unos minutos de horno o freidora de aire para que recuperen toda su textura.