Las collejas son una planta silvestre comestible muy apreciada en la cocina tradicional. Con ellas podemos preparar revueltos, guisos o esta sencilla tortilla, que combina su sabor suave con la cebolla y el ajo.
Una receta humilde, saludable y perfecta para disfrutar de los sabores de siempre.

Limpiamos bien las collejas, utilizando únicamente las hojas y las partes más tiernas de los tallos. Las enjuagamos con agua y las escurrimos.
Si las collejas son tiernas, podemos cocinarlas directamente. Si por el contrario tienen hojas o tallos algo más duros, las escaldamos previamente.
Para ello, ponemos un cazo con agua al fuego y, cuando comience a hervir, añadimos las collejas. Las dejamos cocer durante 2 o 3 minutos, las retiramos y las escurrimos muy bien para eliminar toda el agua.
Pelamos y picamos los dientes de ajo y las cebollas.
Calentamos un poco de aceite de oliva virgen extra en una sartén y sofreímos el ajo. Añadimos la cebolla y la cocinamos hasta que esté tierna.
Antes de que la cebolla llegue a dorarse, incorporamos las collejas y continuamos cocinando unos minutos más, removiendo de vez en cuando, hasta que estén completamente hechas.
En un cuenco, batimos los huevos con una pizca de sal. Añadimos las collejas con la cebolla y el ajo, y mezclamos bien.
Ponemos de nuevo la sartén al fuego con una o dos cucharadas de aceite. Cuando esté caliente, vertemos la mezcla.

Dejamos cuajar la tortilla por un lado, le damos la vuelta con ayuda de un plato y terminamos la cocción por el otro lado hasta que esté a nuestro gusto.
Servimos caliente, templada o incluso fría.
Las collejas son una planta silvestre comestible de sabor suave, muy utilizada antiguamente en tortillas, revueltos y guisos. Se recolectan preferentemente cuando son jóvenes y tiernas.